¿Porque nos volvemos Adictos al Queso?

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Adiccion al queso

 

Adictos al Queso, Caseina

La adicción al queso pareciera insospechable, pero si este alimento te crea adicción, cada vez más crecientes tus antojos de queso alcanzarán proporciones épicas, creándose momentos en que incluso las personas sueñan despiertas con el queso literalmente hablando, como si este fuera una droga. Aunque sigas dudando, la adicción al queso es real, pero una vez que te liberas de ella, los antojos incesantes se detienen.

¿Por qué somos adictos al queso?

Lo que nos hace adictos al queso,  es la concentración extremadamente alta de caseína, la proteína de la leche que cuando se digiere, da inicio a la aparición de las casomorfinas. Las casomorfinas por su parte son opioides, que pertenecen a la misma familia química que la morfina y el opio. Este tipo de químicos activados en tu organismo induce sentimientos de euforia y reduce el dolor. Pero al igual que la morfina y el opio, las casomorfinas son adictivas y si de repente deja de comer queso, podría comenzar a experimentar síntomas de abstinencia que te resulten incómodos y antojos muy fuertes.

¿Por qué somos adictos al queso y no a otros productos lácteos?

Se necesitan alrededor de diez litros de leche para hacer un kilo de queso y es principalmente agua lo que se pierde en el proceso. Esto hace que el queso sea muy rico en proteínas (caseína) en comparación con otros productos lácteos de allí la adicción al queso. Cuanta más caseína consumas, más casomorfinas se producen en tu cuerpo, por lo que es más difícil es dejar de consumirlas.

El queso no es una droga fuerte como otros opiáceos, pero la ciencia demuestra que las casomorfinas pueden cruzar la pared intestinal y entrar en el torrente sanguíneo, por lo que comer queso tendrá efectos muy notables en tu dieta, especialmente si de pronto decides dejar de consumirlo

¿Cómo dejar la adicción al queso para salir del círculo vicioso  que nos impone?

Aunque no lo creas y desafortunadamente para ti, todo lo que necesitas es tener mucha fuerza de voluntad, esto debido a que el queso está en todas partes, no hay una tienda de supermercado en donde no se encuentre exhibido en grandes trozos apetecibles. Pero si te alejas de él durante unas semanas, o un día te darás cuenta de que el deseo desesperado se ha ido de forma natural. Pero si aún persiste la sensación de querer satisfacer la necesidad de comerlo, buscas mientras tanto es el travieso sabor a grasa salada en otros alimentos como: patatas fritas, aceitunas o cualquier otra cosa con un sabor ligeramente fuerte. También podrías  intentar añadir copos nutricionales de levadura a los platos salados, ya que le dan un sutil y ligero sabor a queso. El queso es un alimento muy adictivo, pero su efecto es poco dañino a pesar de depender de una familia de químicos tan voraces como los opioides. Pero podemos  salir del círculo vicioso del queso, solo debemos buscarle sustitutos e ir dejándolo de lado poco a poco de forma gradual.

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